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No hay excusa que valga ...para no tocar la guitarra.




    Es posible, que antes y sobretodo durante los primeros días en que comenzamos a aprender a tocar la guitarra, nos surjan una serie de dudas. Dudas a veces justificadas, otras, sin ningún fundamento, por las que queramos abandonar. Seguro que te identificas con alguna, incluso con todas, si es así, desde ahora ya sabes que no tienes excusa ni motivo para la desmotivación. Hay que seguir adelante:



- Tengo la mano pequeña. El mito de que para tocar la guitarra hay que tener dedos finos y alargados no tiene sentido. Tus manos no son el impedimento.
- Dolores en las yemas de los dedos. Poco a poco se pasarán y con ello habrás adquirido otras habilidades, como la de apagar velas con la punta de los dedos sin quemarte.
- No tengo oído. Ten en cuenta que el oído se ejercita y se va adquiriendo como cualquier otra habilidad.
- Equipo. No creas que por gastarte más dinero en tu guitarra va a ser más fácil aprender.

  













- No sabes llevar el ritmo. Hasta que te familiarices te costará llevar el ritmo. Es por eso la recomendación de usar metrónomo, o golpear con el pie en el suelo.
- Levantas el pulgar izquierdo del mástil. Puede pasarte que al querer pasar de pisar una nota a otra en el diapasón, el dedo pulgar se levante y pierdas la posición en el mástil.
- El acorde de FA no te suena. Dichosa cejilla, las primeras noventa primeras veces que toquemos el acorde de FA no nos sonará. Ésta es una de las cosas que seguro que nos ha pasado a todos por un problema de presión o posición inadecuada de los dedos.
- Alejar demasiado la mano derecha. Al principio es inevitable pero lo único que has de mover son los dedos, la mano y el antebrazo han de mantenerse fijos y relajados.
- Tocas demasiado fuerte. Al no sonarte el acorde de FA, tocarás más fuerte con la mano derecha, sin solucionar el problema.
- Tocarás notas seguidas con el mismo dedo. Éste es otro hábito sobre todo para los que aprenden sin utilizar la púa.
- No alternas el movimiento de la púa. Es una manía que debemos evitar. La alternancia de la púa es decisiva a la hora de adquirir técnica y velocidad.

  Ves, todas esas cosas, nos han pasado, te pasarán alguna vez, a todos, por lo que no deben ser causa de desmotivación alguna para ti. Si durante tu tiempo de práctica llegas a desanimarte o a sentirte frustrado, no pasa nada, descansa, tomate tu tiempo y vuelve a intentarlo, verás como lo consigues.



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